viernes, marzo 17, 2006

Otro consejo.


Un estilo mas bien de coña amable, en mi técnica más habitual, que paso a explicar:

-Por lo general, para este tipo de dibujos, corto a la mitad un din A4 de un papel de un cierto grosor (130 gr, o por ahí) para obtener una cuartilla y encajo como puedo (que mi base de dibujo es un pelín penosa) con un portaminas de O,5 y minas 2B.

-Borro con cuidado hasta dejar una sombra del encaje, y sobre eso, en el mismo papel y con el mismo portaminas, voy haciendo el dibujo a lápiz más acabado, muy perfilado, con todos los detalles, menos las sombras.

-Eso lo paso a tinta con un rotulador de punta fina; en concreto el que prefiero es el marca Staedler pigment liner 0.2 -si puede ser un poquito gastado, que afina aún más la linea, mejor-. Y cuando ya está borro el lápiz totalmente, que no quede ni rastro.

-Sobre eso, vuelvo a pasar a tinta: con el mismo modelo de rotu de punta fina -ahora, si puede ser, mejor nuevo que gastado-, voy repasando zonas, elementos del dibujo, hasta conseguir un efecto de trazo de pincel, suelto, aunque tampoco exagerado: que el dibujo tenga una cierta gracia, una plasticidad; y un equilibrio. Este sistema, repasando las figuras en primer plano y dejando el fondo sin tocar, sirve también para separar planos, para hacer profundidad.

-Por último relleno zonas de negro, o le hago una postproducción en el ordenador, o lo dejo tal cual, a dormir en una carpeta, hasta que un día lo rescato y le hago unos ajustes y me digo `Vale ya. Se acabó.´ En este caso concreto, metí los negros rayando con un rotulador de punta de pincel marca Faber-Castell que me dió a conocer el amigo Ángel, y aún sobrerrayé con un pincel con guache blanco hasta que me quedé a gusto. Los grises los dí en el ordenador, a lo bestia, para contrarrestar un algo la blandura del dibujo.

Y voilá. ¿Un trabajo de chinos? Ya lo sé, ya...